¿Por qué soy desafortunado en el amor? Los mitos del amor romántico.

Escrito por Juncal Alzaga el Jueves, 10 Enero 2013 Publicado en Sexología y Terapia de Pareja Lecturas: 9921

Tras varios intentos fallidos en las relaciones de pareja se llega a un momento en la vida en que uno se mira hacia dentro con cierta nostalgia y no puede evitar preguntarse el por qué siempre le pasa lo mismo con sus parejas, por qué siempre le sale mal, por qué no encuentra esa persona a la que entregarse por completo y en quien apoyarse…por qué al principio parecía todo tan bonito que hasta se llegó a imaginar el resto de tu vida al lado de esa persona y luego… plas! se apaga ¿Qué me pasa? No lo entiendo…¿Puede que el problema no sean ellos/as y sea yo?

Amor románticoPues bien, cuando encontramos a alguien “especial” y nos enamoramos todo es maravilloso y creemos haber encontrado ese amor que nos llena, que combina la ilusión, las ganas, la compañía…todo es perfecto, y es aquí donde no solemos ser honestos con nosotros mismos ya que tendemos a fantasear e idealizar a la otra persona construyendo en ella lo que querríamos que fuera en lugar de lo que es, entonces empieza a asomarse un conflicto que probablemente sea responsable de que no triunfe el amor, podríamos estar viviendo algo ilusorio pero no real, y por tanto la probabilidad de que vaya a funcionar podría debatirse.

En esta primera etapa, el enamoramiento nos embelesa de tal manera que aunque alguien nos intentase convencer de lo contrario, sería muy complicado, ya que no queremos escuchar, vivimos un sueño tan bonito que no queremos despertar. Podríamos llamarlo un tiempo de irracionalidad cognitiva en el que solo deseamos pensar y pasar nuestro tiempo con esa persona.

Los motivos por los que el enamoramiento disminuye es debido a que no podemos vivir eternamente detrás de un disfraz en el que queremos dar únicamente lo mejor de nosotros mismos, e incluso intentar parecer lo que no somos; es normalmente cuando empieza la convivencia cuando vamos disminuyendo la fantasía que teníamos proyectada en nuestra pareja de verla como la persona perfecta, para empezar a conocer al verdadero ser con el que hemos decidido compartir nuestro viaje.

A partir de este momento empezamos a sentir un amor más racional, y valoramos realmente hacia donde pesa la balanza apreciando lo que nos atrae y aceptando aquello que nos disgusta. Es aquí realmente cuando decidiremos si merece la pena seguir el camino del amor y de la pareja hacia unos objetivos comunes y de crecimiento personal o, por el contrario, entraremos en una etapa de desasosiego llegando a la conclusión de que “algo ha cambiado”, “antes no era así”, “ya no me quiere” etc.  Pero, ¿en algún momento nos paramos a pensar en cómo somos nosotros dentro de una relación en vez de acusar al otro?

Si empezamos a analizar todas nuestras relaciones pasadas es muy probable que encontremos una norma común en todas ellas, pudiendo ser los motivos por los que no encajamos con nuestra pareja. Si la historia se repite ¿no será que tenemos un problema del que no somos conscientes? ¿No será que idealizamos el amor?

El mito del amor romántico

Dentro del mundo emocional, existe un concepto directamente relacionado con las emociones y que tiene un papel fundamental en cómo se construye la relación de pareja. Es denominado por los expertos el mito del amor romántico, entendiendo por el mismo la idealización de lo que tiene que ser el amor en función de lo que aprendemos en los medios de comunicación, en la literatura, en el cine, en las canciones, etc.

Sampedro (2004) caracteriza así el amor romántico:

  • Inicio súbito, a primera vista, flechazo.
  • Sacrificio por el otro, pruebas de amor.
  • Fusión con el otro, olvido de la propia vida.
  • Expectativas mágicas, como la de encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja, el alma gemela).

Amor RománticoEn este tipo de amor, todo se justifica y se hace por amor. Se trata de un afecto que ha de ser para toda la vida (“te querré siempre”), incondicional (“te querré por encima de todo”) e implica un elevado grado de sacrificio personal (“te quiero más que a mi vida”).

La sociedad pues nos educa en la obligación de tener este tipo de relación, lo cual nos crea falsas expectativas y nos puede conducir a la frustración, “si fuera la mujer de mi vida no nos habríamos separado”, “mi alma gemela está por llegar”.

Variedades del mito

Dentro de estos mitos románticos, especialmente presentes en las relaciones amorosas de Occidente, podemos destacar los siguientes (Yela, 2000):

  • Mito de la media naranja: es la creencia de que hemos elegido la pareja que teníamos predestinada de alguna forma, y que ha sido la única o la mejor elección posible.
  • Mito de la exclusividad: creencia de que el amor romántico sólo puede sentirse por una única persona (al mismo tiempo).
  • Mito del matrimonio o convivencia: creencia de que el amor romántico-pasional debe conducir a la unión estable de la pareja, y constituirse en la única base del matrimonio (o de la convivencia en pareja).
  • Mito de la omnipotencia: creencia de que “el amor lo puede todo” y, por tanto, si hay verdadero amor no deben influir decisivamente los obstáculos externos o internos sobre la pareja.
  • Mito de la perdurabilidad (o de la pasión eterna): creencia de que el amor romántico y pasional de los primeros meses puede y debe perdurar tras miles de días de convivencia.
  • Mito de la fidelidad: creencia de que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos, deben satisfacerse exclusivamente con una única persona.
  • Mito del libre albedrío: creer que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores sociobiológico-culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia.
  • Mito de la equivalencia: creencia de que “amor” y “enamoramiento” son equivalente, y por tanto, que si uno deja de estar apasionadamente enamorado es que ya no ama a su pareja.
  • Mito del emparejamiento: creencia de que la pareja es algo natural y universal, por lo que en todas las épocas y culturas el ser humano ha tendido por naturaleza a emparejarse.
  • Mito de los celos: creencia de que los celos son un signo de amor e incluso requisito indispensable del “verdadero amor”.

Dicho esto, debemos analizar cuáles son nuestras creencias sobre el amor, tener claro que no es lo mismo amor y enamoramiento y que nadie debería comparar jamás a una persona que acaba de conocer y le ha fascinado con otra con la que ha convivido por largo tiempo puesto que esta última estaría en total desventaja.

Evidentemente, todos podemos sufrir un desamor o que una relación no funcione como pensábamos pero no estaría de más plantearnos escuchar lo que dice nuestro interior y porqué lo dice. A lo mejor es que nos pasamos la vida sufriendo decepciones precisamente por estas “ilusiones” que nos invaden en forma de espejismo. Nada es lo que parece, en el amor sigue habiendo latentes mitos absurdos y muchas mujeres siguen esperando a un príncipe azul que las proteja y los hombres a sus virginales cenicientas 90/60/90 en un círculo vicioso que no se completa jamás, sencillamente porque no existen

Posiblemente si dejáramos de huir de una realidad que no nos gusta y no pidiéramos a la pareja lo que uno mismo/a no está dispuesto a dar EL AMOR SE DEJARÍA DE CUENTOS Y REGALARÍA FELICES DEJANDO VOLAR A LAS PERDICES.

Acerca del Autor

Juncal Alzaga

Juncal Alzaga

Coordinadora del Máster de Práctica Clínica en Euskadi ofrecido por la AEPCCC/ESP.

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