Nuestro Lugar en el Mundo

Escrito por Paula Villena Bolinches el Miércoles, 02 Marzo 2016 Publicado en Neuropsicología Lecturas: 2961

¿Dónde estoy y a dónde voy? Tras estas dos preguntas se encuentran años y años de quebraderos de cabeza de las mentes más privilegiadas de la neurociencia a nivel mundial.

En la actualidad, todavía provoca sudor en nuestra frente averiguar la respuesta, eso sí, desde hace poco y gracias al trabajo de un matrimonio noruego estamos un paso más cerca de lograrlo.

Nuestro lugar en el mundoEllos son MayBritt y Edvard L. Moser, dos neurocientíficos que junto con el ya reconocido John O´Keefe han sido premiados en 2014 con el prestigioso Nobel de Medicina. Este galardón no viene dado por un golpe de suerte ni tan poco sólo por un reconocimiento a un recorrido profesional, sino que viene otorgado por un absoluto cambio de paradigma en lo que refiere a la concepción de cómo nos orientamos y localizamos en el espacio.

La investigación, comprensión y posterior abordaje terapéutico se va a ver interferido por el planteamiento que expone el trabajo de estos tres autores. Son muchas las patologías que refieren alteraciones en la orientación, entre ellas la Enfermedad de Alzheimer puede ser una de las grandes beneficiadas por dicho descubrimiento.

En primer lugar,nos remontamos a 1971, cuando John O´Keefe localizó un grupo de Células que se activaban en la formación hipocampal de las ratas de forma alternativa al situarse en diferentes posiciones de una habitación. Describió que dichas células creaban un mapa de la habitación en función de la activación o no y del posicionamiento de las ratas que se movían libremente por la habitación. Las denominó Células de Lugar o de posición. Dichas células se encuentran en alta densidad dentro del Hipocampo y tienen una alta tasa de disparo en función no solo de donde se sitúa la rata dentro de la sala sino también en función de otras variables como puedan ser: a dónde se dirige, en qué dirección e incluso variables que implican la tarea a realizar.

El planteamiento de O´Keefe, no exento de polémica y revuelo en la comunidad científica, se plasmaba en la idea del Hipocampo como sede de un Mapa Cognitivo. Dicho mapa reflejaría una representación neural del esquema espacial del entorno.

Los estudios de O´Keefe se complementan y refutan gracias a la investigación de MayBritt y Edvard L. Moser. Sería muy superficial pararnos a valorar qué trabajos tienen más peso o importancia, ya que ambos se complementan y son parte encajada para explicar un mismo paradigma.

Las investigaciones de este equipo noruego no se centran en el Hipocampo, sino en su vecino más próximo, la corteza entorrinal. Dicha corteza localizada en el lóbulo temporal tiene un papel muy relevante en la memoria y la orientación, y es una de las primeras áreas que se ven afectadas en la Enfermedad de Alzheimer.

Nuestro lugar en el mundoEn esta corteza han localizado un conjunto de Células que han pasado a denominar Células de Red, que se activan de forma colectiva en ratas cuando estas cambian de posición. Estas células nos muestran unos campos de activación que forman redes. Estas redes se cree que recogerían e integrarían la información que llega a través de diferentes vías y que apoyaría la teoría del mapa neural.

Por tanto, por un lado las “células de lugar” construyen un mapa interno del entorno en el cual nos encontramos, junto con las “células de red”, que nos aportarían información sobre los límites de los espacios y la dirección de nuestra cabeza. En conjunto integrando ambas informaciones nos posibilita un sistema de posicionamiento en el espacio.

Ambas investigaciones se han realizado con roedores, por lo que su traslado o paralelismo al funcionamiento de la cognición espacial en el ser humano no es todavía clara. Pero sí abre un campo de investigación inmenso para abordar y comprender el papel del aprendizaje, memoria espacial y cognición espacial en el ser humano.

En la actualidad ya se han hecho estudios que reflejan ciertos paralelismos en el funcionamiento, teniendo en cuenta que el funcionamiento cerebral del ser humano es inmensamente más complejo dado el peso que tiene en nuestro cerebro las áreas asociativas.

Entre dichos estudios destaca el realizado en el año 2000 en Reino Unido por Eleanor Maguire, donde se estudió en Taxistas a través de escáner cerebral el tamaño de su hipocampo, comparándolo con sujetos normales e incluso con sujetos que sí tuvieron dichos conocimientos (referidos a nombres de calles, cómo llegar, etc.) pero que no aprobaron la licencia de Taxista, por lo cual no han seguido entrenándose. Dicho estudio reflejó que sí existe una diferencia significativa en el tamaño del hipocampo de esta población.

Estos estudios, junto con otros más recientes en pacientes con epilepsia resistente a fármacos (en los cuales usaben técnicas invasivas para buscar el foco epileptógeno), han revelado la existencia de dichas células en el ser humano.

El campo de la investigación se abre una vez más por nuevas vías que permitan abordar uno de los temas más estudiados a lo largo de la historia de la psicología: ¿dónde estoy y hacia donde voy?

Acerca del Autor

Paula Villena Bolinches

Paula Villena Bolinches

Paula Villena Bolinches

Máster en Neuropsicología AEPCC Madrid

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